No me gusta asomarme. Las alturas me atraen y repelen al mismo tiempo, desconfío de las barandillas.
Van a hacer dos años, que tres chicas se precipitaron al vacío. Cuando cedieron las barandillas en el acceso al Ayuntamiento. El Ángel de la Guarda ejerció de tal y no se produjo nada irremediable.
Quien era el responsable del consistorio, tuvo entonces su momento más sincero cuando dijo: «Algo ha fallado» Estuvo muy certero y exacto.
Se comunicó que iba a crearse una comisión para dirimir causas y responsabilidades. Hasta hoy, no conozco ni comisión, ni conclusiones.
Hace unas semanas paseaba con Zuri por el nuevo barrio de Iturribarri. Operarios trabajaban sobre las novísimas barandillas de las escaleras del mobiliario urbano, instaladas solo hace unos meses.
Pregunté:
-Tenemos que anclar todas. Se mueven.
En Getxo, muchas cosas siguen pegadas y no ancladas.
Alejandro Zabala #Jope.