El día anterior al regreso de los viajes de mi mujer, siempre veo con angustia esas rodaderas de polvo que avanzan misteriosas por el pasillo, me pregunto: ¿Por qué no un mayor esfuerzo cada día? Me disculpo, pero no es suficiente.
Sí algo podemos escuchar en las conversaciones con nuestros vecinos, es la queja general sobre la limpieza de nuestras calles, si no son colillas, son caquitas de perro, envases de plástico, que se yo. Toda una colección de insultos a nuestro bello pueblo.
Podíamos decir, “Debemos mejorar el civismo de cada uno”, pero todos sabemos como cada año el servicio de limpieza resulta menos eficaz. Los operarios contratados son cada vez menos, y las quejas de los mismos son del todo conocidas.
Getxo merece una cara limpia. Pero algo huele a podrido.
Alejandro Zabala #jope.