Encontrar al señor Wang fue imposible. Ni la persona que me abrió la puerta, ni las otras 16 que buenamente podían vivir en ese piso, conocían al tal señor Wang.
Por mi profesión he conocido diferentes pisos patera y familias alojadas en unas condiciones de intimidad, confort y salud muy precarias. Cada una de esa familias paga una cantidad mínima de 300€ por habitación y a veces sin ventana.
Hablamos de pisos patera cuando en realidad son grandes negocios de especulación, que además de originar problemas de convivencia y salud, alteran gravemente los precios de los alquileres.
Yo quiero un ayuntamiento sin orejeras, que afronte este problema. Él cual terminara por ser un problema mayor a cada día que no le prestemos atención.
Alejandro Zabala #Jope.