Estaba el de Kalamua, pero a mí el que me gustaba era el de Urquijo, sus tres billares para jugar al platillo, sus futbolines y la mesa de ping pong.
Antes la gente joven se reunía en los billares. Aunque por mi edad, yo era más de guateques.
Hoy en día, el número de lugares de esparcimiento para los jóvenes del municipio, ni es apropiado, ni satisface las necesidades de ellos en cada barrio. Luego nos parece extraño, que la única actividad pública que realizan, sea acampar con sus botellas en diferentes lugares del municipio.
Es necesario ampliar la oferta de ocio para los jóvenes. Aprovechemos los locales municipales, como las playas, para promocionar actividades que haga que nuestros jóvenes se relacionen como lo hacíamos antes.
Alejandro Zabala #Jope.