La vagoneta arriba y abajo, con los fantasmas y espectros que surgían de esa oscuridad, para sorpresa infantil.
Una casa de terror necesita oscuridad e iluminación, escasa y efectista.
Así he encontrado yo el Músika Berri o GetxoLanda. De riguroso negro y mal iluminado, como previsión de un futuro incierto, para su viabilidad.
El hecho de que la alarma antiincendios suene en mitad de un concierto de Jazz, no está mal por si alguien se ha quedado dormido.
Su futuro…pinta en negro. Ya se sabe; el negro pega con todo
Alejandro Zabala #jope