El humor o la ironía no son muy populares en las redes como tampoco lo son el análisis crítico o la legítima opinión personal, sobre todo cuando es diferente a lo políticamente correcto.
En este escenario de estrechez menguante en la libertad, pensar en el fin de la Historia en Getxo o cualquier localidad de Euskadi , resulta algo lógico pues todo, ahora sí, parece » atado y bien atado «.
Ni los más conspicuos dirigentes del monopolio político en el que vivimos, podían pensar en haber llegado a una sociedad, para ellos, perfecta.
Me explico, como no definirla así cuando una mediocre administración es vendida como el cum laude de la eficiencia y esto es corroborrado por medios de comunicación o directamente dependientes del monopolio o tímidos en su crítica por la necesidad de sobrevivir de migajas del pesebre .
Administración, amparada por la idea de que cualquier error o fracaso tiene , en el colectivo social , la idea de que se debe al mal hacer exterior.
Si la Educación o Sanidad de presupuestos magníficos no refleja sino una decadencia evidente, siempre hay una razón externa que lo justifique.
Si las desigualdades sociales se evidencian cada vez más exasperantes, esto es culpa o responsabilidad de otro.
Si la millonaria inversión lingüística manifiesta pobreza de resultados , se debe a otros.
Para que hablar de corrupción , envejecimiento o cualquiera de las realidades sociales , siempre existirá una respuesta que centre en otros la responsabilidad.
Parece el anunciado fin de la Historia, el anhelado por el monopolio.