
No, no debemos ser agoreros y quebrar la esperanza, pues esta nos ayuda a soportar el dolor, la tristeza y la incertidumbre.
Pero, es serlo, aportar la verdad para que cada uno, pueda desde la información tomar las medidas emocionales, personales o económicas que crea conveniente?
No pretendo escribir, a quien quiera leerlo, sino lo que la reflexión me hace opinar. La misma reflexión por la que advertí a quien desde mi entorno quiso oírme, de aquello que ahora nos sobreviene.
Esto también pasara y en unas semanas la vida volverá a normalizarse con el coste social y económico que a ninguno se no escapa.
La batalla entre nosotros parecerá vencida pero es una temeridad pensar que está guerra ha terminado.
Podemos pensar en la repercusión en USA y los desajustes políticos que traerá para el resto de las potencias pero, aun siendo grave, resulta ínfimo si pensamos en la amenaza que se cierne sobre África y América Latina.
No pensemos que ello no nos repercutirá. Es imposible mantener impenetrable nuestro terruño y pensar que cerrar las fronteras es suficiente.
Cerraremos fronteras y también nuestro corazón o nuestra piedad ? Van a necesitar nos y acudir a su llamada no solo es humanidad sino además interés, pues hasta que, jope, tengamos una vacuna, está guerra es de todos y en todo lugar.