La distopía de un Hamster en cuarentena o un bicho dentro de un bicho.

Tenía que pasar y como pronostica Murphy, la tostada cayó con el lado de la mantequilla y mermelada apoyada sobre el suelo.

Tanto mayor entrando por el antihipertensivo y volviendo a la hora por el tratamiento de la diabetes y apresurando el paso antes del cierre de la botica porque se olvidaba de las aplicaciones antihemorroidales no podían dejar de vencer la resistencia inmunitaria de la Señora, que tras esposar no puedo seguir llamando señorita.

Para mí, ha sido una sorpresa quizá mayor que la que tuve tras descubrir que la brillante bloguera y escritora de Tweeter no era en realidad un señor con bigote.

Sorpresa, pues como pensar que tal bicho pudiera ser contagiado por un bicho con corona.

No, no constituye una falta de educación llamar a la señora Hamster bicho. Pues, aunque encantadora, es muy capaz de hacer las mayores travesuras que uno pueda imaginar. No me gustaría ser un delator pero recuerdo una que le valió el apelativo por parte de una vecina, como » hija del diablo».

Ya ves Ainhoa, todos tenemos un pasado ..Pero en el fondo todos los que logran superar la barrera de tu timidez, adoran la forma glamourosa, gamberra y sensible, en tu forma de ser, incluyendo nuestra regidora Amaia, la nietisima.

Como en dos semanas no vas a salir me he atrevido a escribir esto, pues, jope, confío que en ese tiempo se pasen tu enfado por escribir de ti.