La distopía de la rebeldía controlada: Oh, sí, el mar.»



«..eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos..» lo recuerdo de uno de los libros que acompaño mi adolescencia, el siempre recomendable » Historia de dos ciudades » de Dickens.
Este tiempo de adaptación a cambios imprevistos es difícil y para quién está acostumbrado a nadar contracorriente puede ser un real suplicio.


«Ayer para ir a trabajar he aparcado mi ecológico patinete a un lado y he tomado mi Cuqui, nombre de mi moto eléctrica, para aprovechar el nuevo recorrido por Zugazarte para detenerme a ver el mar de nuestro increíble Abra. Apenas un par de minutos me han bastado, para después continuar mi camino y parar en la plaza donde cada mañana desayunaba con unas encantadoras amigas y comenzaba el día sonriendo.

Más tarde, antes de entrar al trabajo, paré nuevamente frente a la parada del bus donde un entrañable e hiper gruñón compañero de frontón me recriminaba que llegaba tarde y que la próxima vez no me llevaría a jugar y tendría que ir por mis propios medios, cuando sabía mejor que yo, que estaría también al día siguiente y me haría el mismo reproche.



He liberado un poco de esa rebeldía que empezamos a sentir, ante la perdida de tantas pequeñas cosas y que debemos controlar por nuestro propio interés .
Jope, si , eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos..

P.D. Gracias a la encantadora Garbí y su paciente corrección ortográfica y gramatical.