
Una visita corta, casi médica . Pero hamster no estaba de humor para siquiera ofrecer uno de esos te exquisitos y extravagantes con los que en ocasiones me ha obsequiado . Recoger las mascarillas encargadas y agur.
Al menos como me ha señalado , no me las ha lanzado desde su espléndido balcon.
Esta cansada y se queja de la acritud y mala leche que una vez superado la fase de confinamiento va volviendo a nuestras relaciones sociales.
No le falta razón, a poco que uno se asome a las redes sociales o apunte su oreja en conversaciones entre paseantes o placenteros usuarios de terrazas .
Va imponiéndose una polarización frentista que parece vaya aumentando día a día .
No parecen faltar razones para sentirse enfadado dado lo que se nos viene encima y esto se ve incrementado por la actitud despótica de quién hace y deshace sin contar con la otra mitad y quien por encima de alternativas, oferta a su público solo apoyo a su malestar.
Malos tiempos para la lírica , jope , temo que la nueva normalidad se parezca a otras desgraciadas y amargas normalidades de nuestra historia
