La distopía del embozado o el motín de Esquilache.


Recuerdo la ilustración del libro de historia , el pueblo llano de Madrid se amotina por la obligación de no portar capa y sombrero de tipo chambergo.
No está mal recordarlo cuando a partir de hoy , el templo de Delfos y su sumo sacerdote Illa que maravilla y su hacedor viva Don Simón , interpretan las señales de las vísceras de algún animal sacrificado ( posiblemente el sentido común ) y en cambio de 180 grados imponen bajo sanción lo que antes decían un sinsentido.
Nos estamos acostumbrando a que las ocurrencias sean sensatas o dislates , sean tomadas como preceptos inamovibles con lo que nos imbuimos de forma acelerada en una sociedad infantilizada , escasamente crítica con lo que se le ordena bajo amenaza de sanción .
Jope , no se trata del uso de mascarillas, imprescindible , sino de la inclusión de las mismas en nuestro pensamiento crítico .

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La distopía de salvados por los pelos..

Mis últimos cinco minutos de trabajo los dedico con aplicación a perder el tiempo y dentro de ello cabe desde apagar el ordenador y mirarme las uñas a ojear el periódico de distribución gratuita que encuentro en la sala de espera.

Con sorpresa leo en el mismo cómo recientes estudios señalan que la alopecia androgénica severa es un factor de riesgo de evolución tórpida de la infección por el Covid.

Resulta tentador no sonreír al observar como existen investigadores, o mejor observadores de lo clínico, cuyas conclusiones sorprenden y que me hacen temer  leer cualquier día que ser aficionado del Real Madrid incrementa en un 3% el  riesgo vital por la infección (me pregunto si de ser así, cual sería de tratarse de un hincha del  Barça).

Encima de calvo…en riesgo, un nuevo sesgo negativo para los varones.

Jopé!..¡Qué difícil ser hombre en estos tiempos!. Quizá, un viaje a Estambul..