
La distopía de la mentira o la boca de la verdad .
Según la opinión de algunos, es verdad o no que si los políticos metieran la mano en el famoso hito turístico de Roma, la Boca de la Verdad, conservarían su mano.
Yo creo, sin embargo, que conservarían su mano derecha e izquierda.
Los políticos no mienten, sólo interpretan una realidad que no existe de un modo creativo, o bien usan la ambigüedad, o bien, entre los más aptos para su oficio, no dicen nada.
Don Simón, ese entrañable personaje tan presente en nuestra desagradable cotidianidad, no es político y por eso no sólo miente como nunca haría un político, sino que dice que ha mentido pero por buena causa.
Sí, querida, te mentí cuando te dije que ese short te lucía genial, mas sólo lo hice porque no quería que notarás los tejos que echaba a la dependienta. Tanto te quiero.
Ay Don Simón! Mentir desde un puesto público y, sobre todo ser pillado, o peor como en su caso, reconocer que ha mentido, aún en este incomprensible país, puede tener consecuencia y pleito.
¡Jopé!…Uno le ve como la cabeza de turco más sencilla para los que debieran asumir responsabilidades cuando el bicho marche de vacaciones.
Garby
