No he visto el programa y no por ningún escrúpulo, simplemente no suelo ver la tele, bastante tiempo malgasto en otras tonterías.
Sin embargo conozco la dinámica del mismo y el basarse en poner a prueba la fidelidad de jóvenes parejas, primero separándolas y haciendo que convivan con bellezas, lo siento pero creo que muy chonis, y pibes de gimnasio, casi siempre de cabeza pequeña y desproporcionada a sus bíceps, tríceps y cuádriceps.
Su carácter voyeurista al parecer es muy exitoso y pone de relieve lo mucho que nos entusiasma conocer los cuernos de los demás y no los propios.
Es muy fácil, entonces, vestir como sepulcros blancos y juzgar la ligereza en el compromiso, a los y las concursantes.
Juzgamos desde el Rey, de algún mérito, al vecino de arriba cuyos niños hacen tanto ruido y al hacerlo nunca consideramos, de encontrarnos en la misma situación, cual fuera nuestro comportamiento ante la tentación.
En el país del Lazarillo, abundan tantos los fariseos que lanzan piedras y son tan ligeros para lo suyo.
