Día 31. Sin mascarilla. Yo no dimito ( de Alcalde ) ni borracho.

Uno que aspiraba y aspira a ser Alcalde de su pueblo, si este existiera, dado que dudo que Getxo lo sea y si,una ente administrativa que regula, mal, la vida entre guaitos, areneros… No puede sino sentirse conmovido por ese alcalde catalán que pillado ebrio en un restaurante, tuvo que ser expulsado del mismo.

Quiso dimitir y sino lo ha llevado a cabo ha sido por el apoyo de cientos de vecinos, posiblemente hosteleros, que le han hecho cambiar de opinión.

Aduce, sabiamente ( pues como es conocido, solo los niños y los..dicen la verdad ), que hacerlo limitaría la posibilidad de ejercer la política a gente con » talento » ( ole, el modesto ), por miedo a tener que llevar una vida intachable.

Tiene razón. En que puede influir zarandajas como meterse una raya o conducir ebrio o traficar con armas o hacer trampas al mus, en el ejercicio de la responsabilidad representativa.

Lo de la virtud de la mujer del César, es muy antiguo y super facha, en la nueva normalidad nos movemos en otra onda más ajustada al tiempo nuevo que vivimos.

Brindo, con cava catalán, por este talentoso Alcalde que debería ser ejemplo para cualquiera que tenga una vocación política.

Borracho yo?