Día 34. Sin mascarilla. Txato, al menos sin redes.

He aprovechado la tarde – noche del sábado para ver esa serie que tanto cabrea a algunos abertzales, posiblemente por lo feo del prota etarra, pido disculpas al magnífico actor que lo encarna, porque por otra parte cabreo no del todo justo pues en lo que he visto sólo aparecen picoletos que parecen brutos, feos y malos y un hablar del problema Vasco que tanto se celebra en las conversaciones de los protagonistas.

Pero he reflexionado como la víctima » el Txato «, antes de serlo, es acosado en su pueblo con pintadas, el mirar para otro lado de amigos y conocidos…vamos como si fuera un Llorente cualquiera en el Athletic o un Figo paseando un soleado domingo por las Ramblas.

Hoy el bueno de Tatxo no sufriría ese acoso, que muy modernos,

llamaríamos mobbing, no. Quizá el personaje no tendría cuentas en las redes pues autónomos y empresarios bastante tienen con llevar a su negocio hasta el fin de mes, pero seguro que la ama ya hubiera conocido por Facebook que el aita era un txibato y opresor y los hijos sabrían de lo hijo de puta que era su padre por Instagram, WhatsApp etcétera

Son otros tiempos, más sencillos para que cualquiera se acuerde de la santa madre que nos parió, mientras hace uso del retrete y en tanto empuja, pulsa el teclado de su móvil.

Es la era de lo cibernético aunque algún librepensador, Dios me libre de caer en tamaña tentación, crea que aunque no parezca, poco se cambia.