Hacerse un calvo habitualmente se refiere a bajarse lo pantalones y ropa interior y enseñar públicamente nuestras redondas posaderas. Pero no pensaba está mañana en ello, sino siguiendo el ejemplo de la ministra Calvo, buscarme como ella, una supervisión de obra pública a, casualidad, 300 metros de su casa en Córdoba y con todas las de la ley, la suya, saltarmev el confinamiento en Madrid o Euskadi, que el finde pinta bueno.
Quisiera saber que de malo tiene Madrid para las ministras el finde, primero Celaa, luego Calvo …
Pensando, a lo mejor creo que sí voy a hacer un calvo a todos y todas que creen que la Ley y norma es algo que solo incumbe al vulgo.
