Viajar a Sukarrieta es agradable y hacerlo para homenajear a Don Sabino es obligado para todo jetzale.
Son 117 años y pese a que el mismo, hijo del pensamiento romántico nacionalista de esa época , tenga tufillo retro y pueblerino, también representa la enésima riña con el Reino de España, baste recordar como en el 911, el desaparecido Don Rodrigo tenía entretenido su ejército en el norte en querellas con los vascos, mientras la morería llegaba a Tarifa como quien hoy día descubre, por fin, Cádiz y eso que se perdieron el Montilla con taquitos de jamón viendo la mar desde Coín , imperdonable.
Y además y por sus barbas que veía en la Igualdad y Democracia de todos, el gobierno natural entre los vascos, dejemos aparte el asunto de los maquetos como un toque de caballeros del Sur en plantaciones de algodón, escuchando esas voces negras sin un Mártir Lutero King.
Así que ni restricciones, ni monsergas, pues por Don Sabino se paga cualquier multa.
Y el ejemplo? Eso …» Pati que yo no cuento».
