Entre las acertadísimas frases de Winston Churchill, por propia experiencia me gusta especialmente está, como buen ejemplo de sabiduría del gran consumidor de puros, whisky y talento que fue.
Tras leer los reproches de un colectivo de profesionales de la Urgencia hacia la Atención Primaria, pienso que a la misma añadiría lo indicado entre paréntesis.
El colectivo sanitario que carga fama de corporativista, sin embargo es una fuente abundante de cainismo y así cuántas veces puedo escuchar los reproches de la medicina pública hacia la privada, de la atención primaria contra la hospitalaria y está con la primaria , de las especialidades quirúrgicas contra las que no lo son y así en una ristra inacabable de tribulaciones de unos contra otros y de todos contra todos.
La Salud se ha convertido en un gran diferencial que marca el bienestar social y ello, por ende, debiera otorgar un valor incuestionable a quienes trabajan a su servicio, lo que debiera condicionar una influencia positiva en la mejora de los aspectos profesionales y económicos del colectivo sanitario.
Lejos de ello, perdemos tiempo, energía y efectividad, en absurdas quejas de unos con otros.
Oh, si! Winston, compañeros de partido y como no, compis de bata blanca
