Toda un día de renunciar a algo que constituye una rutina, adicción..puede ser un ejercicio de observación interesante.
Ayer comencé con el móvil. Solo lo eche en falta en tres momentos. A la mañana en el baño, momento escatológico donde los haya y que aprovecho para leer las noticias y observar redes. A la tarde para conocer si la lotería me había concedido la gracia de no regresar de vacaciones y mientras gozaba de un paseo bilbaíno con mi circunstancia, por saber el resultado del Arenas frente al corajudo Amorebieta.
Mi conclusión es que mi dependencia al mismo no es tanta como la que me achaca la mayoritaria y algo despótica, parte femenina de la familia. Zuri no se pronuncia.
Los retos del resto de semana son bravos, un día sin azúcar y dulces, otro sin café..y el temible día sin mentiras.
Me preguntaba Laura que día correspondía a este último, con maldad reconocible, obviamente no se lo dije…
