Navidad sin mascarilla. Por los pelos de su barba..

Las 12 y 14 y el barbudo personaje sin llegar.

No fue una tarde de mucho trabajo. Solo ella a quien, como le dije, espero en un tiempo encontrarme en la calle y que no me reconozca. Eso me haría muy feliz.

Eso me hizo sucumbir a ver otro capítulo de gambito de dama y recordar aquellas partidas de ajedrez de mi juventud.

Siempre coqueteando en exceso con la reina, hasta que me llevaba a la perdición. Siempre les femmmes, me dan y me quitan todo.

Ya a las ocho, con un tiempo de hogar y manta, recorrer en patinete calles y avenidas sin gente, ni petardos …para compensar fui cantando villancicos pero eso no fue suficiente para calentar ni cuerpo, ni mente.

Para mi sorpresa pude ver y escuchar al Rey. Decepción. No es lo mismo decir » que te den Iglesias » a » los valores de nuestra Constitución » o » la legalidad por encima de lo personal» a » al Emérito lo meto en una Residencia».

Decepción añadida a tras un biscuit sensacional y al punto, continuar con una lubina que siempre borda mi suegra pero que está vez, no fue, ni llegó a lo que nos tiene acostumbrados. Será la edad.

Pensé, inocente, al ver que no había peras al vino para postre, como librado de ellas, cualquier regalo dulce sería a mejor. Mi Laura es una excepcional ingeniera pero nunca se ganará la vida como repostera. Tocará Omeprazol reflexione.

Abstraído por mi suegro que me contaba como le había llegado la comunicación de su ascenso de cabo a teniente coronel – divinos 90 años- me di cuenta que ya las 12.14 y todavía no llegaba el Olentzero.

Prisas, prisas, prisas…