Doble mérito el del Santo pues llegar a la virtud necesaria para ello siendo romano es , al menos, doblemente complicado.
Patrón del amor. Parece no hubiera mejor estado que el manifestado por esa catarata de dopamina y serotonina que lleva a quien lo experimenta a no ver, sentir, gozar o interesar más allá de el o de ella.
Sin embargo, esa gozosa y corta cascada de transmisores cerebrales puede comparar su efímera gloria con la experiencia del » ya has vuelto a dejar la luz de la cocina encendida y la puerta de la terraza abierta » y la surrealista excusa de responder que el responsable es el viejuno de Zuri. El sentarte al sofá mientras ella ve una serie de época y para que te haga caso, preguntar si es de vikingos y quién es el tuerto con peluca blanca y así hasta que detiene la serie, el saber cuándo, como y hasta donde durará su o mi enfado, el sentir cualquier playa solo como mar y arena sino está contigo, el te acuerdas cuando.., encontrar ese abrazo en tu lecho cuando parece que el mundo es un enemigo, saber hablar con palabras solo de los dos, mirarte en sus ojos y saber que poder hacerlo da sentido, perderte en un mercado en Tailandia sin dinero y con la desorientación que Dios te ha dado para dar trabajo a sus ángeles, guías o los especiales que vas encontrando.?
Si, enamorarse es un bien necesario, pero amar la única razonable forma de buscar la felicidad.
