– Si quieres doy la vuelta, te lo piensas.
No hice caso al ofrecimiento de mi fraterno chófer por dos razones. La primera es que me encontraba cómodo con el chaqué – me encanta Groucho Marx- y la más importante era que después de habérselo pedido un centenar de veces, ella me había otorgado el sí.
Confieso que no lo esperaba y esperaba iba a convertirme en el eterno pretendiente, fue por eso que cuando ella me respondió afirmativamente, no terminé y aún no termino de creerlo.
Al fin y al cabo, quién puede entender querer unirse con alguien tan disparatado como uno mismo y muy ajeno a las virtudes serenas que ella representa. De locos.
Las apuestas serían 10 a 1, pero la pareja de pijo de Las Arenas – nunca me he sentido tal – y guaita algorteña, lleva junta, unida y feliz por 32 años, lo que demuestra que el universo se orienta al caos y desorden y este equilibrio entre su serenidad y mi inestabilidad es y ha sido posible.
Lo celebraré, lo celebraremos. El 18..fiesta.
