Atticus o mejor de uno en uno.

Mucho se aprende del personaje de matar a un ruiseñor en cuanto a afrontar las obligaciones como un deber moral, la rectitud y tantas cosas pero si algo aprendí de la lectura de esa novela es que los cambios o inducirlos solo pueden ser obtenidos, paso a paso.

Al hilo de ello, mientras escucho de mi encantadora dama como he dejado la luz de la cocina encendida mientras fumo en el balcón y la puerta abierta para que penetre cruel el frío siberiano de los 21 grados que marca el termómetro, recuerdo también cómo debo evitar respirar fuerte mientras vemos una serie, callar porque habla mi cuñado, evitar la manga en la fuente mientras me sirvo, no decir «cuidado» si ella conduce y tantas y tantas cosas que dan instrucción a mi vida.

Pero del sabio Atticus, uno saca la lección que si deseas cambios, trabaja en alguno de ellos antes de querer cambiarlo todo como ocurre en la vida cotidiana en tantos ámbitos.

La revolución juvenil busca cambiarlo todo y termina por hacer que todo sea lo mismo, la madurez en el esfuerzo por mejorar algo, aporta progreso y mayor equidad.

Empezaré por la luz..nunca me gustaron las compañías eléctricas.