Amigos,enemigos y compañeros de partido. Chema Herzog.

La afortunada frase de Churchill que advierte del peligro, peor que un Vitorino en Las Ventas, que tienen los » compañeros » de partido en cuanto a puñalada navajera en nocturnidad y alevosía, no puedo aplicarla a Chema.

Confieso que la cabeza, bien provista y amueblada, de Libreak en Gipuzkoa me cae bien.

Veterinario, motero y de ascendencia judía..siempre tuve debilidad por el pueblo elegido aún pensando que más justo hubiera sido que el tal elegido fuera el vasco pues no se puede encontrar en la orbe otro igual de singular.

Me gusta por el ejemplo de integridad y valor que mostró y ha mostrado en asumir responsabilidades políticas que solo algunos aceptaban debido al miedo, por mostrarse libre pensador y Pepito grillo del partido que eligió sin importar a quién y cómo decir las verdades del barquero, de saber reconocer en los otros, la parte de verdad que todos tenemos y porque no, ser tan osado como para compartir aventura con un minúsculo partido que sueña con un Euskadi de todos y para todos.Casi nada.

De momento no ha logrado convencerme de las bondades republicanas en una España donde República y fracaso parecen sinónimos, pero cualquiera sabe .

Siempre me ha costado votar, a no ser que fuera a mismo, pues solo en mi tengo una absoluta confianza, pero a Chema no tendría reparo alguno en votar.

Negro de mierda..

Somos escatológicos. Nos gusta definir con la excreción residual de nuestra ingesta cuando enfadados, insultamos o pretendemos denigrar a cualquiera.

Y no se trata de negros, sino de gitanos, calvos, obesos o cualquier cosa; uno no termina de saber si se trata de una fijación en la etapa anal que diría Freud o considerar las heces como lo peor de nuestra biología.

En todo caso si se trata de escupir mierda por la boca, deberíamos ser menos generalistas para atender a la verdad.

No dudo que haya negros de mierda al igual que blancos de mierda o amerindios de mierda, pero atribuir dicha condición a todo un colectivo suena tan absurdo como considerar que el buen sentido, la educación o la inteligencia es común o universal.

La única mierda a recoger entre nosotros, ya sea en el campo de fútbol, en la calle o en el monte, es la de nuestros canes cuando defecan.