Somos escatológicos. Nos gusta definir con la excreción residual de nuestra ingesta cuando enfadados, insultamos o pretendemos denigrar a cualquiera.
Y no se trata de negros, sino de gitanos, calvos, obesos o cualquier cosa; uno no termina de saber si se trata de una fijación en la etapa anal que diría Freud o considerar las heces como lo peor de nuestra biología.
En todo caso si se trata de escupir mierda por la boca, deberíamos ser menos generalistas para atender a la verdad.
No dudo que haya negros de mierda al igual que blancos de mierda o amerindios de mierda, pero atribuir dicha condición a todo un colectivo suena tan absurdo como considerar que el buen sentido, la educación o la inteligencia es común o universal.
La única mierda a recoger entre nosotros, ya sea en el campo de fútbol, en la calle o en el monte, es la de nuestros canes cuando defecan.
