– He recibido este mensaje y que hago..
Con 86 uno entiende que pueda resultar una tarea imposible responder a una cita para vacunarse, obtener información de su declaración de renta o pedir cita con el podólogo.
Y es que desde lo privado y lo administrativo, aprovechando el paso del Pisuerga por Valladolid o mejor del coronavirus por nuestros lares; estamos obligados al on line y ello sin considerar que ni todos usamos el sistema, ni todos poseemos los medios informáticos, ni todos tenemos las ganas o conocimientos de los mismos.
Obligados a una inmersión sin aviso, como ese primer chapuzón de tu padre para que el niño aprenda a nadar, cosa que habitualmente ocurre, pero también existe el riesgo de ahogamiento, inhabitual pero posible y de ello puedo dar constancia el sábado pasado cuando decidí corregir la declaración del IRPF que tan malévola mente había recibido con una propuesta de pago que me hizo pensar que llevaba una doble vida laboral y económica de la que no era consciente y más propia de un jeque que la de un simple médico de Atención Primaria.
El caso que mi portátil, simple instrumento para escribir, no me fue suficiente para llevar a cabo la tarea , lo que me hizo pensar en aquellos aún mayores que yo, me estoy haciendo viejo, que tienen que enfrentarse a los retos del on line.
Lejos de hacer las cosas sencillas, el empeño por hacer que el contacto personal sea cada vez más inusual, complica lo simple y hace que cualquier trámite, constituya una épica lucha.
Mundo absurdo.
