Mucho Rafa.

En Junio tocaba siempre Roland Garros con un final conocido, el campeón poniendo a prueba su dentadura sobre la copa de plata pero nada dura para siempre.

Ganar es maravilloso pero todos terminamos por perder y esto debe resultar indiferente, no hay nada que pueda otorgarnos mayor valor que cuando llega la otra cara de la vida, podamos aceptarla con la misma indiferencia que debemos presentar cuando la vida nos sonríe.

Saber ganar o saber perder no es sino otorgar la primacía a lo que si resulta importante, vivir no como una competición sino como un esforzado aprendizaje de superación.

Gracias Rafa, ahora eres todavía más grande.