A las 8 en punto. Ni un segundo de más para aparcar el trabajo con la sensación de poder haber hecho más y la esperanza de poder haber hecho mucho menos. Resistir sino se puede disfrutar.
La continuación de un paseo con Zuri cruzándose por delante de tus pasos quizá buscando que tropieces o solo impulsado por su ansia de olerlo todo, mientras escuchas a tu pareja todo lo que debemos hacer este otoño e invierno que se asoma entre las nubes que van entrando por el Abra. Cosas que con la bondad de Dios, volveré a escuchar al final del próximo verano.
Salvado de una intoxicación cuando refugiados en el Puerto del previsible chaparrón, me señala como poco saludables los pinchos morunos y claramente peligroso y pasado el pincho de tortilla que he empezado a comer.
Así terminado el viernes y con un sábado con lluvia se van descartando los planes. No habrá excursión, no estrenaremos la tabla de pádel surf hasta que las niñas vuelvan a casa y así, aprovecho para escapar al golf.
Aprendo mucho de mi mismo jugando solo. Siempre mi primer golpe es defectuoso o corto, los intermedios pueden ser brillantes pero el juego en el Green siempre me penaliza por mí falta de intentar solo hacer el par y no limitar mi ambición de un birdie.
Eso me lleva a pensar en que el día 3 de Octubre presentaré nuestro programa municipal, con el único candidato al que puedo respetar, yo mismo.
Sería más fácil presentar un programa que regalará los oídos a quien se dirige pero me resulta imposible. No se jugar al par, solo respondo por lo que considero justo, beneficioso o necesario. Ese es mi hándicap.
