Atención …a la primaria.

Quien cuida del cuidador? Resulta una pregunta importante cuando de su bienestar o no, puede depender el de aquellos que debe cuidar.

Resulta preocupante observar las sensaciones de aquellos que comparten trabajo en un centro de Salud y especialmente facultativos y enfermería.

Observar como cada día frente a una agenda sobrecargada deben además asumir cada vez un número mayor de cargas administrativas, cobertura de las ausencias de compañeros por enfermedad o vacaciones, muchas veces una inadecuada relación con escalones superiores de la atención sanitaria, horarios sobrevenidos por orden superior, demanda superlativa por parte de pacientes, exigencia de formación permanente, deficiente gestión en la ordenación de la atención urgente..

Y todo ello con la sensación de que mañana será peor. Admiro la resiliencia de estos profesionales que anteponen una vocación de servicio y humanismo a la tentación de dejarse vencer por un sentimiento de hastío, cansancio y derrota.

La atención primaria no da titulares y solo constituye una referencia a pie de página para que el político de turno afirme de su importancia y labor básica sin creer realmente lo que dice.

En algún momento alguien habrá de atender a la cabecera de este enfermo que es la Primaria sus necesidades y asistir su quebrantada salud.

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En algún momento alguien habrá de atender a la cabecera de este enfermo que es la Primaria sus necesidades y asistir su quebrantada salud

Una tarde lluviosa de fútbol.

Todo comienza mucho antes. Al menos una hora y media antes ya los diferentes delegados se ocupan cada uno de lo suyo. También de recibir a los árbitros, generalmente trajeados como pareciendo ejecutivos de rango medio, demasiado jóvenes de ordinario para no resultar estar vestidos para algo más que cómodos en su indumentaria que pronto cambiarán por otra que les hara aún más distintos a los partícipes. Apostaría por sustituir sus llamativas camisetas amarillas por el clásico color negro, entiendo que el luto pueda ser el único color respetable para un árbitro que siempre va a perder pues unos y otros terminarán por denostar cuando su último silbido de autoridad termine.

La llegada del conjunto visitante tiene siempre un punto más ordenado, viajan juntos. Los locales llegan uno a uno o en grupos. Pronto se escuchara un altavoz con música casi siempre atroz para el sentido. Uno preferiría la carga de las walkirias al reggaeton.

El más tranquilo en las formas y más centrado en sus miedos internos es el entrenador, su segundo parece inquieto .. al fin y al cabo son los eslabones prescindibles si las cosas van mal y siempre llega un momento que van mal.

Huele a gel y crema de masaje, las manos provocan la magia en el tono de las piernas jóvenes para que enciendan chispa.

Más allá, los porteros, héroes o candidatos a la pica calientan solos ajenos al resto del equipo, compañeros de pareja que viven el ser o no ser entre el deseo del fracaso de uno para entronarse o el sentimiento de respeto y cariño por su compañero como único rival al que pueden llegar a comprender.

Llegan con tiempo y contentos quienes desean ver al equipo de su pueblo vencer y quizás recordad su juventud persiguiendo entre el barro un balón de cuero que picaba como un demonio al recibir un balonazo.

Directivos y Presidente que reciben como embajadores a los que como ellos cuadran cuentas imposibles y buscan patrocinios y subvenciones para que esto continúe cada sábado o domingo.

El utillero chuta los balones sacados del almacén y los va esparciendo por el césped quizá en la pesadumbre de que estos no fueron suficientes o precisos para ocupar el puesto de los que en poco tiempo saltarán al campo.

Tarde de fútbol y llueve.

La cultura del ex..fuerzo.

Estoy satisfecho. El orgullo llena mi pecho. Mi criatura va a tener su título de la ESO. Es fácil que pueda ser así. Es muy capaz de quedarse profundamente dormido por horas una vez se acostumbre al aula, apenas se hará sentir. No es especialmente habilidoso pero con un poco de comida y cada cierto tiempo corretear y callejear le es suficiente.

Ya no es el más rápido en el parque, ni el más social pero contará con su título gracias al ministro o ministra o ministre de Educación, al que no conozco pues me pasa como a los novios, amigos fuertes o como diablos se les llame hoy, de mis hijas. Ya me aprenderé su nombre y filiación cuando se consoliden. No quiero tomar cariño por ellos y como ocurre con frecuencia, preguntar por el mismo y saber qué pasó al recuerdo.

Gracias por fin al o la responsable de Educación que ha dado con la solución necesaria para acabar con el fracaso escolar suprimiendo exámenes y repetir curso.

Gracias al fin por permitir que Zuri haga sentirse a su amo tan orgulloso de su fiel perro.

Quizás a un chino o a uno de Santutxu..pero no a Zuri.

Leo en un artículo como no somos capaces de engañar a nuestra mascota canina y confirmo por mi experiencia.

Por mucho que envuelva en madalena, bollo de leche o chocolate- delicias para el, que aporto a su distinguido paladar cuando mi mujer no me ve- cualquiera de las cápsulas, soluciones o comprimidos que el veterinario se empeña en aportarle, siempre las rechaza por muy insípida o inodora que sea la botica o bien si me dirijo en términos cálidos al mismo explicando que volveré en un rato a casa, sigue mirándome lánguido dando a entender mi mentira.

Extraordinaria capacidad de discernir verdad o engaño fruto de experiencia y sentido común. Cualidades muy poco trabajadas en nuestra sociedad cuando nos forman y deforman hasta hacer que veamos en cada hombre un posible maltratador o en la mujer un objeto o bien en cada migrante un peligroso delincuente o el hermano que no conocimos, temer por un catarro una amenazante enfermedad infecciosa, hasta hacernos pensar en la bondad redentora de cualquier persona – afín a lo que creemos – que se postula en unas elecciones o su carácter interesado y repulsivo sino participa de unas u otras siglas.

Engañar o ser engañado. No dándome de íntegro y cabal, prefiero la seducción que no resulta sino de mostrar con intención solo una parte de la verdad como zanahoria irresistible.

Día 5. De Aranda y pasando por Peñaranda, Monasterio de la Vid, bodega Portia, Lerma ..y finalmente, el hogar, siempre el hogar.

Sorprende encontrar una plaza tan bella como la de Peñaranda o la riqueza del monasterio en la Vid o la arquitectura práctica de Norman Foster en Portia.

Es en Portia mientras escucho la voz con acento british de la bella joven que nos atiende y explica la elaboración de sus diferentes vinos , cuando me doy cuenta de la similitud entre su crianza y la que constituye la nuestra.

El resultado final de un vino puede ser como un crianza, un reserva o los excepcionales y todo depende de la cepa y su calidad y antigüedad, de lo climático, de la crianza en cubas de metal o en roble o más en roble francés y…tantas cosas. Cada uno en su vida termina por dar un vino u otro en una mezcla de azar, educación o trabajo. Disfrutemos la copa.

Al final, el hogar donde no me espera Penélope tejiendo en la rueca pues lo mejor de un viaje es hacerlo con quiénes amas y compartir con ellos la sorpresa que es la vida.

Día 4. De Segovia a Aranda del Duero con parada en Pedraza y el jardín de la señora.

Al intenso frío del aire de la sierra solo cabe engañar con buenas prendas de abrigo, una buena copa de vino y la lumbre de una chimenea. Faltando todo esto, el recurso que queda debió ser el mismo que encontró el General Balmaseda en este jardín de la señora.

El guerrero carlista que asolaba la comarca, prometió entrar a sangre y fuego en Sepúlveda. Antes de tan inoportuno pronóstico, una dama que conoció al general de joven, mando recado y parlamento para con el. Cuentan que tras el mismo en el jardín, el tal general no cumplió su promesa de guerra y Sepúlveda no fue tomada.

Cabe imaginar lo que convenció al general o bien pudiera ser que no. Solo puedo pensar lo que mi simple mente de hombre me permite y si debiera ahora frente al lechal que me apresto a comer, elegir entre lo que uno imagina y este delicioso premio de la tierra, no sabría que elegir si es que de algún modo no pudiera prestar delicioso gusto a ambos.

Día 3. De Olmedo a Segovia con un hasta pronto que duele.

Desde el ediculo o templete de la Iglesia de la Vera Cruz y sentado en la planta donde a todas luces por la proximidad al Alcázar donde residía el tesoro de Castilla, los interesados templarios se reunían; me imagino a los nuevos templarios con menos glamour pero también con más poder, reunidos hoy como fondos de inversión, conocidos magnates o hereditarias familias y todos ellos tejiendo su interés con apariencia filantrópica. Nada cambia.

Se me van diluyendo tan oscuros pensamientos frente al asador de Cándido, pretérito anterior a Máster chef, cocina desestructurada o culto a las estrellas Michelin. De crío me fascinaba ese extraño ritual de cortar al magnífico cochinillo con un plato y sobre todo estampar en golpe anárquico , el mismo contra el suelo. Supongo que esa extrañeza personal pudiera deberse a que en casa las escaramuzas de pareja nunca llegaban a tanto. Benditos padres.

Con todo y pese a la belleza desbordada de la ciudad, el día acaba algo triste cuando decimos adiós a Nata que regresa a Madrid. La noche fría hiela el corazón de un padre.