Día 5. De Aranda y pasando por Peñaranda, Monasterio de la Vid, bodega Portia, Lerma ..y finalmente, el hogar, siempre el hogar.

Sorprende encontrar una plaza tan bella como la de Peñaranda o la riqueza del monasterio en la Vid o la arquitectura práctica de Norman Foster en Portia.

Es en Portia mientras escucho la voz con acento british de la bella joven que nos atiende y explica la elaboración de sus diferentes vinos , cuando me doy cuenta de la similitud entre su crianza y la que constituye la nuestra.

El resultado final de un vino puede ser como un crianza, un reserva o los excepcionales y todo depende de la cepa y su calidad y antigüedad, de lo climático, de la crianza en cubas de metal o en roble o más en roble francés y…tantas cosas. Cada uno en su vida termina por dar un vino u otro en una mezcla de azar, educación o trabajo. Disfrutemos la copa.

Al final, el hogar donde no me espera Penélope tejiendo en la rueca pues lo mejor de un viaje es hacerlo con quiénes amas y compartir con ellos la sorpresa que es la vida.