Estoy satisfecho. El orgullo llena mi pecho. Mi criatura va a tener su título de la ESO. Es fácil que pueda ser así. Es muy capaz de quedarse profundamente dormido por horas una vez se acostumbre al aula, apenas se hará sentir. No es especialmente habilidoso pero con un poco de comida y cada cierto tiempo corretear y callejear le es suficiente.
Ya no es el más rápido en el parque, ni el más social pero contará con su título gracias al ministro o ministra o ministre de Educación, al que no conozco pues me pasa como a los novios, amigos fuertes o como diablos se les llame hoy, de mis hijas. Ya me aprenderé su nombre y filiación cuando se consoliden. No quiero tomar cariño por ellos y como ocurre con frecuencia, preguntar por el mismo y saber qué pasó al recuerdo.
Gracias por fin al o la responsable de Educación que ha dado con la solución necesaria para acabar con el fracaso escolar suprimiendo exámenes y repetir curso.
Gracias al fin por permitir que Zuri haga sentirse a su amo tan orgulloso de su fiel perro.
