Que próxima la Navidad y con ella también ese día de los Inocentes en el que siempre intento encajar una buena broma a quien me rodea.
Sin embargo son tantos los que a diario hacen uso y abuso por embromar y tomar el pelo al personal que el día 28 va perdiendo su carácter y debiera convertirse en el día no ya del engaño bondadoso sino en el de la verdad amable.
Se miente tanto y con tanta desfachatez que nos resulta muy difícil reconocer la verdad y hasta es posible que al escucharla ni la queramos, ni la aceptemos.
Cualquier asociación entre el recuerdo de los niños sacrificados por Herodes en su empeño de zanjar Mesías y demás zarandajas o la campaña de vacunación actual de los mismos no es sino una coincidencia anecdótica. Ahora sabemos, consumidos todos los botellones, fiestas y reuniones como es la aparente infancia donde se oculta entre sus mocos y toses, el virus que naciendo en China, nunca será llamado chino.
Verdad o mentira, en este mundo más de sensación que de reflexión, cuan poco importa una u otra. Si la realidad no es compatible con el discurso necesario, se sacrifica y rectifica.
Viva la Libertad de los que no se saben cautivos!!
