Zorionak, Felicidades ..? No, gracias.

No puedo detestar la Navidad, cada año y con mayor vehemencia la disfruto pese a una edad muy carente ya de inocencia. Puedo evadirme de los excesos en el comer o beber o de la cortesía fría cuando te felicitan por costumbre e incluso del dilapidar en compras absurdas ..resultan tan poco frente a tantas cosas que me agradan.

Disfruto por cosas sencillas como el regresar a una casa ya con todas ellas regresando por las fiestas , encontrarlas ilusionadas, nerviosas, tan bellas y componiendo una imagen de elegancia que emana de su interior.

No puedo imaginar mayor sosiego que escuchar o cantar cuando me dejan uno de esos villancicos de letra absurda, adornar el árbol, discutir por poner o no el belén, volver a ver en la tele las campanillass de la última escena de que bello es vivir, recordar las fiestas de niño en mi hogar, recordar también a todos los que me faltan y saber que siempre estarán mientras yo esté, escuchar los petardos y lanzar como cada año cohetes de colores al cielo no por la alegría de un nuevo año sino por la disfrutada gracia de poder haber vivido todo lo bueno y malo del año que ha pasado, encontrar una trascendencia simple con el nacimiento lejano de un niño tan ajeno aún al dolor que le sobrevendrá, los paseos tan fríos con Zuri bien de mañana y encontrar en las aceras serpentinas, alguna botella y petardos deshechos como indicios de fiesta , recoger en el buzón ese crismas que cada año nos llega y que parece marcar el inicio de todo, malgastar dinero en la lotería porque este año toca, recibir la botella de quién agradece tu servicio, el amanecer en Reyes y esperar la cara de ella cuando abra su regalo junto al árbol, el escote generoso de la Pedroche y la elegante capa de Ramón, fracasar con la Inocentada, atragantarse con las malditas uvas y sobre todo con la primera copa de champagne pedir que siempre estaremos juntos.

Zorionak, Felicidades..no, gracias, solo Feliz Navidad.