Alberto si vuelve a casa por Navidad.

Su siempre encendido verbo, proclamaba al llegar a Tenerife que volvía al curro y a ganarse el pan dando cierre y candado a su vida política.

Compungido por una mala condena porque en este país mostrar tu alternativa social al sistema pateando a un policía, de manera inconcebible se considera un delito.

Soñaba con regresar a su puesto de enlace sindical y desde esa base y rodeado por los camaradas, trabajar en la transformación de la sociedad y la ampliación de la hora del bocata a la hora y cuarto de bocata.

Pero con la llegada de la primera paga, su proclamada visión de la resurrección social se abrió hasta comprender que renunciar al sueldo, dietas, bonos de viaje y cafecito a precio tirado en el Congreso era una marcha atrás en la avanzada progresista por el trabajador y valiente, decidió el sacrificio de pedir retornar al querido sillón donde tantas deliciosas tardes había sido recogido hogar de sus siestas sociales.

Su ejemplo me hace perdonar su coqueto y desaliñado aspecto que en menos legislaturas de las que uno pueda creer hará del mismo y sus compis, portada del Vogue por estilo, clase y dandismo.

Podemos? Pues claro que podéis.