Y no me refiero al hackeo sufrido por el Ayuntamiento de Getxo del que podemos estar muy tranquilos pues nuestros datos contaban con un excelente sistema de copia y almacenamiento por lo que se infiere que los piratas informáticos no van a ser los únicos que cuenten con ellos. Típico de Getxo Udala.
El terrorismo digital se expresa en esas colas a la intemperie que sufren nuestros mayores para poner su cartilla al día en la BBK, en la necesidad de aportar telemáticamente informes para cobrar la RGI o pedir una beca, en la robotización cada vez que queremos cambiar un billete de avión o autobús o informarnos sobre la factura del gas y en tantas tragalas de los ciudadanos de un país donde parece obligado contar con un ordenador, una conexión a Internet y una pericia informática en convivencia descaradamente manifiesta de más de 11 millones de ciudadanos en riesgo de exclusión y pobreza.
Terroristas.
