Sin Dios.

Así empezó el sábado de dos mil años atrás para los no numerosos cristianos de entonces, tan escasos como los que participan sacramentalmente está Semana Santa más allá de las emocionantes y bellas procesiones.

Su ausencia es ahora compartida por tantos en este mundo. Vivimos tiempos en que tantos otros dioses se muestran ausentes. Ideologías en las que pocos se muestran recogidos.

Solo parece alzarse el paradigma del consumo como una fe en si misma y la Ciencia como fuente de cualquier respuesta salvo las que esencialmente han sido las preguntas de cualquier nacido.

Espero el domingo frente al mar y a pocas horas de volver a casa. Es bueno tener un lugar al que decir hogar y aún mejor poder decir hogar a cualquier lugar que compartes con quiénes quieres.

El mar está frío, como un abrazo no deseado.