No entro en la idoneidad de la OTA- por muchos vecinos reclamada- o de su instauración sin contar con un servicio alternativo- dícese microbús – que permita la comunicación entre barrios , recordando como el metro atraviesa nuestro municipio longitudinalmente.
Se trata de insistir en una petición, ya denegada, para un colectivo de medic@s y enfermer@s del Centro de Salud de Las Arenas.
Pueden acudir a trabajar en metro, andando ..y dar buen ejemplo a sus pacientes que bien que recalcan lo sano que es andar. Pero su rutina diaria suele irse al traste cuando el o la administrativ@ les pasa una llamada y la hija de Doña Virtudes le comunica como su encantadora madre de 98 años está tendida en el suelo de la cocina tras caerse cuando subida a una silla – mil veces le han dicho que no lo haga- quería cambiar los visillos que, siempre tan hacendosa- consideraba estaban sucios.
El o la facultativa, abandona su consulta con su maletín y se apresura a llegar a la casa de la venerable anciana, que mire usted que cosas, vive en la calle Cervantes o en el número tres de Langilleria.
Al final..debe coger su coche, salvo use una bicicleta o patinete como un servidor, así nuestro entrañable sanitario o bien sin coche llega tarde o nunca, o bien renuncia a pagar el curso de inglés del zoquete de su hijo o pagar el arreglo de la puñetera caldera que se ha vuelto a romper y gasta ese dinero para pagar la OTA ,cada día y por ocho horas.
Establecer una tarifa de OTA reducida o una tarjeta temporal de residente durante su jornada de trabajo bien valdrían para asegurar que Doña Virtudes fuera rápidamente asistida por su médica de toda la vida y está, gracias a Dios, le dijera que no ha sido más que un golpe porque sus huesos parecen los de una jovencita.

