Día 1. On holidays.

Mi segunda parte de las vacaciones comienza con una sorpresa inesperada mientras estoy leyendo en la terraza.

Un mensaje de WhatsApp. Mucho daño ha hecho este invento de comunicación y a la vez de descomunal incomunicación en nuestras vidas.

– Papi, puedes traerme el desayuno?.

Sin duda, el Karma.. de joven y bien instalado en casa de mis padres, siempre recibía el desayuno en la cama traído por una empleada de hogar. Ciertamente no puede ser un buen ejemplo y sobre todo para quien se afirma como justiciero del liberalismo social, pero todos tenemos un pasado.

Ante la ausencia de mi estimada esposa, centrada en ayudar en la mudanza de la pequeña en Madrid, por unos días comparto con mi hija mayor las tareas de mantener en condiciones nuestro hogar, tarea para la que ninguno de los dos estamos especialmente dotados o quizá motivados.

«Zuri ampara el desorganizado hogar que nos aguarda estos días hasta el retorno anhelado de la madre» digo a mi fiel can mientras hago equilibrios con la bandeja por el pasillo.

Last day. Teruel y sus amantes ponen a prueba mi corazón.

Y no el romántico, siempre galante y amable con la más perfecta creación de la Naturaleza, es decir, la mujer.

Sino con el prosaico músculo cardíaco que nos mantiene en este mundo que conocemos.

La prueba y su intensidad no han estado referidas a esta canícula asombrosa que nos abochorna o al poco piadoso tute caminero al que me impone esa mujer virtuosa que me acompaña.

Probar tu corazón es llegar a la ciudad y aparcar, salir con el perro clamando escapar, mientras tú mujer sale también intentando WhatsApp con una ochentona que debiera darnos la llave del coche. Nuestro vehículo tomó entonces la decisión de seguir la dinámica de la cuesta e indiferente se deslizaba hacia una frecuentada rotonda.

Reaccionamos. Yo empeñando en evitar el desastre frenando sin éxito su descenso, mientras la intrépida Ana se lanzaba dentro del coche y metiendo el freno de mano. Gracias Ángel de la Guarda.

Ya en contacto con la buena señora y en el portal de la casa, tres pisos sin ascensor y un can reacio y tozudo a subir un escalón como en el es costumbre.

Cargando en brazos con el morlaco, tropezón en el primer tramo y caída libre pero de escasa consecuencias.

Ambos lances y mientras uno teme alguna reacción de mi dañada víscera, este, por fortuna de mis bypass, late indiferente a mi angustia.

Teruel.

Días de regreso. Teruel existe si, pero el Torico no.

Carretera Zuri. Es momento de justificar el porque estamos aquí. Marchar exige la respuesta de volver, con nuevas experiencias y aprendizajes. Volver a ver a la chica grande de casa, amigos y hasta a aquellos que nunca quisiste conocer.

Pero antes no podemos dejar de intentar conocer la verdad del Torico, la figura hasta ahora entrañable en Teruel.

Hasta ahora, pues va y se cae y de resultas de su reparación, se descubre que no era de hierro noble, que tampoco, como hacemos algunos, tenía la edad que se declaraba. Una ciudad en desconcierto.

Espero poder encontrar respuestas a este como otros enigmas y así que pasa en Atención Primaria o como Doña Amaia de Getxo, la nietisima, se transtorno, no leyendo libros de caballería como Don Quijote, sino viendo rotondas que terminaron por decidir su pensamiento.

Tomemos libro de notas y lupa. Zuri, busquemos la verdad.

Día cuasi final. Paellas.

Pronto llegará Santiago y las paellas pero hasta entonces serán ya varias las disfrutadas o no, por cualquiera este verano.

Recuerdo la primera en casa de los suegros, de encargo y poco bueno puedo decir de ella, salvo el placer de compartirla con gente buena, pueden ser suegros o cuñados pero no tienen la culpa de ello, es un pecado venial.

La segunda, inaceptable paella de Thermomix en casa del presi, de resultado taurino ..con pitos y saludos al tercio, pero con el valor de ser comida de chicos sin la estimada pero también en ocasiones excesiva, presencia de mujeres y otras consortes u otros consortes.

La tercera ya de vacaciones con esposas. Afortunadas esposas en las muñecas. Madre e hija. En el restaurante Guillermo. Fantástica manera de ser feliz. Buena comida y además compartida con quién quieres.

La postrer, antes de Santiago, con aquella con la que comparto vida y camino. Admirable en todo y sobre todo, por aceptar a quien escribe, admirado aún que pueda aguantar la carga de convivir con este personaje.

Paella como convivencia compartida en buena mesa.

Día..pues ya quedan pocos. Gloria efímera.

No hubo tiempo para que nadie me dijera al oído lo de César eres humano.

Con sol de justicia ya son ganas de acudir a jugar a un campo de golf, pero el interés por conocer este campo de par tres del que había oído hablar en términos tan positivos, me hizo abandonar el sentido común, cosa no tan infrecuente en mi, y plantarme en el hoyo 1 con mi gorra, palos y ya sudando.

La cosa empezó tan mal como era previsible, cinco o seis golpes para meter la bola en el lugar que corresponde. Últimamente lo de meter bola no me esta yendo muy bien.

Llegado al hoyo 4, me encuentro cuatro pequeños árboles y apenas a 30 metros el Green con la banderita roja. Vaya un hoyo de precisión, pienso, tomo el sand, un palo para golpes de aproximación, golpeo y la bolita blanca como mi inocencia salva los arbolitos, cae en el Green y rueda apenas dos metros para llegar a la bandera, golpear en ella y entrar en el agujero.

No llegue a gritar porque no me dió tiempo. Los que gritaron fueron los tres tipos que aparecieron en el Green y aunque expresándose en British resultaban de lo mas comprensibles.

Este maravilloso golpe lo hubiera sido de veras sino hubiera errado el objetivo. Mire a la derecha y allí a 80 metros estaba la bandera del cuatro, acababa de meterla y bien metida en el siete.

Cuando baje a recoger la bola del hoyo escuchando los comentarios de los British me sentí como si hubiera invadido Gibraltar y la Reina Madre, R.I.P, me mirara soberbia con un no menos soberbio vaso con ginebra como acostumbraba a celebrarse, solo pensaba entre sonrojo y sonrojo en Gloria efímera.

Día a día. El bañador burka.

Pienso en ello mientras el fisio osteópata temo que pretenda descoyuntar mi cadera hasta dejarme aquí postrado y sin movilidad. Para mostrarme a sus colegas como ejemplo de tipo sin flexibilidad. Me acuerdo de su entrañable madre también.

Pero mi pensamiento es para el máximo error en esa pareja que está mañana se bañaba en la playa.

Él, con un bañador que mal aguantaba el empuje de su oronda barriga y ella con un impecable bañador burka que solo dejaba ver pie, sin tobillo, manos y cara, bastante juvenil.

Más allá de las consideraciones éticas, desigualdad y un inacabable ecetera, manifiesta un error máximo.

Lo oculto o medio desvelado es lo que despierta interés. No hay nada más anti lujurioso que ver esa colección de top less que descubren pechos vencidos a la tozuda gravedad, culottes que no hacen sino hacer más evidentes la celulitis descarnada ..

Si hay algo donde la virtud y el recato son norma son las playas nudistas o los campings o ciudades para amantes del cuerpo libre.

Cualquier pasión muere exhausta por tanta realidad

Día, de día. La playa.

Una cosa muy distinta de una cala en Menorca fuera de temporada es una playa urbana en Julio.

Así, tras el paseo matutino con Zuri, uno y apenas las 9 de la mañana, llega a la playa con la intención de pillar brisa al borde del mar cuando se encuentra con la paradoja de no encontrar un alma y al mismo tiempo, como si fuera el Parlamento con los escaños vacíos en cualquier sesión ordinaria, una sarta de sombrillas, sillas y toallas perfectamente alineadas que han copado la deseada primera línea de playa. Misterio playero.

Aún es peor cuando tras el primer y más gozoso baño, sin saber cómo ni cuando, el bullicio de conversaciones, el golpeo de la pelota por las palas, algún móvil donde suena Tangana y el grito de una madre diciendo al niño no se acerque a la ola, apagan el ruido del agua al morir en la arena.

Uno se tumba o se sienta en aquel lugar que cree ocupa, cuando en inesperado suceso, se ve rodeado por una familia eslava que por momentos crece y va invadiendo por niños rubios que construyen con sus palas y cubos lo que uno siente como barricadas que forman parte de una ocupación tan planificada como la de la península de Crimea de lo que era tu modesto lugar en la escena geopolítica de la playa.

Solo queda rendirse al aroma del porro de la joven tumbada a un par de metros y dejarse llevar por el mismo hasta una indiferencia zen.

Día..Vaya día!.. Jope, no te marches.

Está muy bien eso de dejar que los tuyos vivan su vida, crezcan y se desarrollen en este ciclo que es la vida y el nido vacío y todo eso, pero no me gusta.

No puede uno mostrarse muy contento cuando tú peque toma el AVE al destino mesetario donde le aguarda una cálida bienvenida de más de 40 grados y nos quedamos aquí pasmarotes sin saber muy bien que hacer sin su carácter, alegría y vida. Tres muermos, si contamos con la colaboración de Zuri, que tampoco es la alegría de la huerta.

Cuanto nos gustaría participar más allá de saber que cuenta con nosotros de los problemas de cada día que son tan comunes a todos los jóvenes.

Que si la vivienda, que si vaya condiciones de trabajo, que si la pareja, que si las amigas..pero también la fuerza de crear, la ilusión por el futuro, el participar con fe en algo o alguien, sentir la vida.

Lo tuvimos y se fue. Lo añoramos..no lo sé. Solo que no apetece te marches.

Día..de día. La primera vez.

Siempre hay una primera vez y dicen que uno siempre la recuerda. Quizás.

Culpa nuestra. Ya había visitado por supuesto nuestras playas y algunas de Gipuzkoa o Cantabria.

También es cierto que nunca tuvo un mero asomo o interés en descubrir las sensaciones que pudiera experimentar si hubiese dado el paso.

Esta vez no pudo escapar a la vitalidad de ella. Al fin y al cabo cuando están juntos ejerce su autoridad o capricho sobre él.

El se mostraba esquivo a acompañarla, es una playa de piedras y algas, incómoda para sus cortos pasos. Ella es decidida, lo tomo en sus brazos y sin que pudiera reaccionar se adentró en el agua y lo dejó caer.

No existió el instinto, cayó como una piedra hasta el fondo y allí fue rescatado en sus brazos. Bautizo de agua Zuri.

Día ..el que sea. Ritmo circadiano.

Ella con sus sandalias con plataforma, pantalones de ancho vuelo y blusa negra. Con cuatro jovenzuelos.

Alegres y sin notar aún el cansancio de la fiesta . Te cruzas a las 8 de la mañana mientras paseas con Zuri y te das cuenta de que al igual que noche o día, juventud y vejez siguen ritmos que apenas se cruzan sin mirarse.

Otro día uno estuvo allí y ahora se encuentra acá, diferentes pero con un significado no opuesto. Cada momento también tiene vida. Diferente si, pero tan real y aceptable como son cada uno de nuestros momentos.

Los ves y puedes verte. Ellos aún no lo saben pero también se están viendo.

Vida al amanecer.