Mientras va pasando la tormenta, Zuri se mira sin reconocerse en el gran espejo de la habitación del convento reformado en hotel donde nos alojamos. Quizá nunca se ha sabido perro.
El paseo por Albarracín y los calores soportados me han hecho añorar la piscina climatizada que disfrutamos ayer en casa de nuestro coordinador y la divertida conversación con ese grupo de inocentes intrigantes que pretenden cambiar la tontera democrática de un pueblo como Getxo, destino seguro para cualquier candidato del PNV aún esté sea un dibujo animado, holograma o realidad virtual.
Es bueno perderse por este antaño Reino de Taifas para recordar lo que fuimos. Muralla musulmana, castillo aragonés, sinagoga reconvertida en ermita ..nuestra historia. Culminación de mestizaje, encuentros , desencuentros, conquistas y reconquistas y por encima de todo, mucha Iglesia.
Deja de llover y es tiempo de caminar, subir y bajar por estas viejas y por ello sabias piedras.
