Eramos cazadores y mucho más tarde nos volvimos cocineros. Eso es lo que uno piensa tras disfrutar con gozo del estofado de ciervo en generosa ración. Solo la prudente esposa y amiga, han evitado dar cuenta de una nueva comanda con tal maravilla cárnica, mi deseo vegano solo lo limito a la próxima campaña electoral cuando uno se ve rodeado de truhanes con cromos de muchos colores pero todos igual de mal gestados
Buena forma de acabar el día antes de partir a una mañana de sol y luz generosa. Ya en camino el espectáculo del curioso matadero para unos y nueva vida para otros, que representa el aeropuerto de Teruel, donde esperan decenas de Boing y Airbus ser despedazados para ser reutilizados sus componentes o bien darles una reparación y nueva vida en aerolíneas más necesitadas.
Sea como fuere, el espectáculo de ver uno de estos monstruos aéreos despojado de sus alas resulta impactante y entristece por la alegoría de lo efímero de lo que alguna vez dominó el cielo.
Pronto llegan los aires mediterráneos y el intenso tráfico nos va llevando a la ciudad más bíblica pues allí convive Sodoma y Gomorra entre carnes añosas que se manosean a ritmo de pasodoble , mientras crecen torres hacia el cielo pero como un Babel que venció a Dios.
Llegan hasta sus mismas barbas pues frente a la vieja conjura de Dios que evitó la construcción de la Torre dotando de lenguas diferentes a todos sus constructores, incluyendo el bable y el euskera de Lekeitio, para evitar pudieran colaborar juntos .
En esta ciudad se construye con una sola lengua común que solapa chiringuito, sol , paella , chopito ..con un único significado , dinero, dinero, dinero.
Entramos con Zuri, aburrido de tanta carretera a este escenario del Antiguo Testamento.
