Día 1. On holidays.

Mi segunda parte de las vacaciones comienza con una sorpresa inesperada mientras estoy leyendo en la terraza.

Un mensaje de WhatsApp. Mucho daño ha hecho este invento de comunicación y a la vez de descomunal incomunicación en nuestras vidas.

– Papi, puedes traerme el desayuno?.

Sin duda, el Karma.. de joven y bien instalado en casa de mis padres, siempre recibía el desayuno en la cama traído por una empleada de hogar. Ciertamente no puede ser un buen ejemplo y sobre todo para quien se afirma como justiciero del liberalismo social, pero todos tenemos un pasado.

Ante la ausencia de mi estimada esposa, centrada en ayudar en la mudanza de la pequeña en Madrid, por unos días comparto con mi hija mayor las tareas de mantener en condiciones nuestro hogar, tarea para la que ninguno de los dos estamos especialmente dotados o quizá motivados.

«Zuri ampara el desorganizado hogar que nos aguarda estos días hasta el retorno anhelado de la madre» digo a mi fiel can mientras hago equilibrios con la bandeja por el pasillo.