Pues sí…ha costado un riñón.

No. Ni siquiera el bueno de R.. siempre a la caza del último I-phone con sus innumerables gadget sería capaz de llegar a ceder un riñón, posiblemente por su conocida hipocondría.

La noticia, trágicamente divertida, aunque posiblemente falsa me hace pensar. Lo importante en ella es que tampoco nos extrañaría que fuera verdad.

En la alocada carrera por adquirir cosas que terminan por no caver en nuestro hogar nos dejamos trocitos.

Por aquellas entradas con palomitas para ver en el cine esa comedia cuyo final conocíamos incluso antes de sentarnos en la butaca, el coste pudiera ser el apéndice, divertículo poco funcional y tan problemático en ocasiones como un adolescente.

Los más de 300 euros de cena en el restaurante de Dabid- por absurdo que parezca lo escribe asi- Muñoz y gozar de los delirios del mismo, el coste no puede bajar de una vesícula, saco de nuestra mala o buena bilis.

Y una ortodoncia y las vacaciones y el Erasmus del chaval y ..y..y..

Termino por dejarlo, ha sonado el timbre y espero sea el repartidor de Amazon. Me ha costado un ..pero no puedo estar más tiempo sin …( Añada lo que guste).

La higiene necesaria.

Es sabido y recomendable el cambio de las prendas intimas con asiduidad dado como el nombre indica, la proximidad a nuestras zonas genitales y excretoras. Evitando que terminen tales sacrificadas prendas como tiesas receptoras de lo imaginable.

Contienen pues aquello que debiera ser eliminado como innecesario recuerdo de nuestra humanidad.

Tanto o más íntimo es para un ciudadano – empleando el genérico denostado- la relación con la Administración más inmediata representada por su Ayuntamiento.

El mío, lleva sin cambiar de braga o calzoncillo la considerable cifra de 43 años y allí fruto del tiempo han ido acumulándose tantas cosas ..

Hablar de ellas huelga pues unas u otras son dominio de cualquiera que tenga oídos, ojos o simplemente olfato para comprender lo que tenemos, lo que nos falta o lo que han hecho desaparecer.

En menos de un año, el acomodado en la rutina pueblo de Getxo, debe elegir si mantener la ropa intima otros cuatro años sin lavar o dar oportunidad a un necesario cambio higiénico.

Ante un olor no grato, unos optarán por tapar las narices, otros se sentirán agradecidos de la peste y se espera, pero poco, que algunos preparen ya la lavadora.

Mayo dirá..

Los trabajos de Hearst o el hallado talento en Getxoberri.

Uno que enfurruñado habitualmente con el pasquín laudatorio del Gobierno de Getxo que representa la publicación, debe como obligación de ley, señalar el talento mostrado en su última edición y referida al anuncio de la exposición sobre el 85 aniversario del bombardeo de Getxo durante nuestra incivil Guerra.

Aportar en el mismo dos fotografías que uno cree relacionadas con los hechos y de tanto impacto es un acierto para transmitir información. Poco importa en servicio a dirigir el interés por lo que se desea transmitir que ninguna de las dos tenga relación con los desgraciados acontecimientos del 37.

Así y con un pie de foto que es comentada como La Defensa y se entiende que fuera la de Getxo, aparece un miliciano en posición de disparo más ya en repliegue las tropas del Gobierno Vasco y República, no hubo defensa alguna en Getxo.

La segunda, muy conmovedora, recoge las ruinas de la antigua Iglesia de Las Mercedes, que uno asocia al triste bombardeo pero sin embargo la misma sufrió incendio por el batallón anarquista Malatesta que con mala cabeza tuvo la ocurrencia de darle fuego.

Mi admiración por la excelente composición del redactor del que sin duda el propio Hearst estaría orgulloso.

Hasta que la boda nos separe..

Maldecía al Google Maps que se empeñaba en llevarnos por aquel camino de tierra y piedra entre patatales. No llegaríamos nunca y es posible que el coche con nosotros dentro terminará en una de las amenazantes zanjas a uno y otro lado.

Antes ya, no dimos con el camino hasta el hotel donde teníamos previsto cambiarnos para la ceremonia. Desechando llegar al mismo, se impuso cambiarnos en un arcén bajo la solana y, posiblemente, la mirada curiosa de los pasajeros de los coches que cruzaban.

El enfado y reproche entre los dos eran los previsibles. Al final y amparados por el San Antonio que regalado por una paciente, llevo en mi cartera, aún tarde, llegamos al románico y romántico santuario.

Entonces el cielo fue más azul. La entrañable ceremonia, una encantadora pareja de novios, amables invitados, buen ambiente y una comida que dejaba por comparación, en pobre hamaiketako las celebradas bodas de Canaam ..apuntaron una sonrisa entre los dos mientras errabamos el ritmo de bachata en el jardín.

Hasta que la muerte nos separe y amén.

Learn English!

Ya en Septiembre un clásico de los españolitos de cierta edad es la determinación de que esta vez sí vamos a ponernos serios y aprender inglés. Voluntad que ya a mediados de Octubre es olvidada e incorporada a nuestra carpeta de pendientes.

Uno cree que las jóvenes generaciones tienen ya más que incorporado a su bagaje formativo un conocimiento de tal lengua pero mi decepción ha sido evidente cuando en las cuentas publicadas del viaje de la excelentísima ministra Montero con sus íntimas colaboradoras, se describe en su detallado desglose , un gasto de 3800 euros en traductores.

Decepción sobre todo considerando como la dama declaró al ser nombrada ministra como tuvo que renunciar a una beca en Harvard para aceptar el cargo y hacer frente al heteropatriarcado que nos impide ser uno-una-une. No se porque pero me recuerda el dicho del mentiroso y el cojo, sea este de Harvard o Móstoles.

Sin embargo más interés tenga en conocer la naturaleza del gasto de 19 euros en «protocolo». Quizás la compra de un diccionario español-ingles ?

Sea como fuere, seamos fuertes Doña Irene y really, let’s go to learn English.