Truco o trato?. Sencilla forma adaptada por nuestros niños de la costumbre norteamericana. Pueril? Es posible pero del todo inocua, salvo tragedias como la de Seul.
En todo caso preferible al truco o trato que dos jovencitos me dispensaron a mí y mis impagables compis el sábado.
Colocar carteles ajenos a lo que creen su ideología – es imposible que un mamarracho tenga un pensamiento elaborado para encarnar una ideología – en su » territorio» debió ser una afrenta para esos infra desarrollados de mente y sobre todo de convivencia.
Primero con poca fortuna, el simio conductor que acerco el coche hasta nosotros, quiso subirlo a la acera que ocupábamos con la fortuna inesperada de dejar en el intento el para choques descoyuntado.
Molesto, imagino, por el triste resultado y una vez que nos íbamos alejando, arrancó el cartel que habíamos colocado y nos dirigió gran parte de su limitado vocabulario, dígase «fascistas», » hijos de..», » Zabala cabron» etcétera.
Aquí el trato es renunciar a la libertad de expresión y el truco asustar. Pues necios, ni lo uno, ni lo otro.


