Gira y mueve sus caderas anchas, indiferente a todo salvo la música de guitarra, mandolinas y tambor del grupo folclórico.
Espontánea en la plaza frente a la casa de Colon. No necesita pareja, empoderada y libre es jaleada por el círculo de turistas y paisanos que admiran su belleza senil.
Pienso si el tiempo te hace libre para no perder más tiempo en que pensaran o imagen darás a los que crees te juzgan y concedes una importancia para ti, al final exagerada e inútil.
Quiero bailar como ella solo atento a mi sentir esa música que forma cada día mi devenir, ajeno al círculo anónimo de desconocidos.
Libre.
