Agaete. En casa con Buda.

No se trata de que por fantasías psicodélicas, el bueno de Buda conviva en nuestro apartamento, no. Más bien que en la decoración del mismo encuentro no menos de 9 figuras del mismo, incluyendo un enorme cabezón del poeta y filósofo en nuestra terraza.

Y es que frente a la denostada espiritualidad occidental, se asume con interés y beneplácito las figuras espirituales orientales, siempre desde una observación superficial que no entre en conflicto con los habituales usuarios de estas modas y modos, casi siempre instalados en una comoda indiferencia a todo lo que no represente un plus para su buen vivir.

Buda, Jesucristo, Marilyn o el maestro armero son sometidos a procesos industriales para obtener pastillas de Avecrem intelectual o espiritual, aptas para el consumo.

Cansado de tanta imagen, bajo a la tasca Rufo para gustar de la buena conversación de Ana y degustar un rico caldo de buen vino de Lanzarote y brindo por sus ojos y la certeza que me aportan.