Ingenio como reposo y dulce alegría.

Ya casi acostados en esta villa interior y de bellis rincones, terminamos la agotadora jornada con una cena del cochino isleño mientras una poblada cuadrilla ameniza entre guitarra, canciones y risas el ambiente.

Poco se necesita para encontrarse con la caprichosa felicidad, esto me parece en este pueblo donde lo sencillo se hace amable y cordial.

Venimos de visitar muertos venerables en el barranco de los gatos donde tras salir a una urbanización, hemos tardado más tiempo en encontrar una salida a la misma que honrar a los mismos en sus tumbas aborígenes.

La suerte nos ha sonreído cuando hemos encontrado a una pareja inglesa que se han unido a nuestra desnortada expedicion para encontrar una salida .

Tras ello en nuestra parada de las Dunas hemos encontrado un ir y venir de colgajos masculinos al aire entre matorrales en encuentros sospechosos de amores breves. Mucha caminata para no apreciar este reposo en el calmo ingenio.

Mañana estaremos en casa.

Respuesta en Mogán.

Me pasa con frecuencia. Se me plantean dilemas a los que no se dar respuestas y lejos de intimidarme por ello, suelo pensar que la respuesta o decisión vendrá si esto es necesario en cualquier otro momento o quizá nunca, al fin y al cabo no tener siempre respuestas es de lo más sensato y normal.

Nadando en la tranquila playa de Mogán, con la mente en nada más que disfrutar del bello momento en un bello entorno, me ha sobrevenido la respuesta a la pregunta que hace días me venía rondando junto a la de conocer que pasa con las moscas en invierno, si permanecen larvadas o son génesis del propio buen tiempo que por birbiloque ( consúltese definición en la RAE ) nos la planta para probar nuestra paciencia y coordinación de brazos al ahuyentar las o intentar sacudir las.

Obviando al género mosqueante, la respuesta que a modo de divina revelación me ha sido concedida ha sido mi juicio sobre ella tras de una tarde de pullitas y algún casi enfado.

Solo cuenta para mí, ella. Todo es tan sencillo cuando me mira claro y la sonrisa se abre en su boca, no cabe entonces más interés que la aventura de conocerla.