En la Foz sin la selección.

Mi predisposición a la comodidad como siempre me ha llevado a la indolencia, de nuevo, nuestra salida familiar ha sido programada por las féminas, ajenas al interés futbolero.

Contemplando a los buitres leonados en los riscos de Lumbier a los que nada importa el fútbol, la selección o el cuento del VAR.

Me sirvo aprender en tan otoñal belleza como la paciencia de millones de años, erosiono la piedra caliza creando este bello accidente.

Aprender de esa paciencia para nuestras cotidianas asperezas es una buena lección. Paciencia y determinación obcecada como creo me sobra ante tan antipáticas circunstancias que en ocasiones me rodean en mi trabajo.

Lejos queda el bullicio. El río Irati discurre entre calmo y bravo su cauce desde tiempos sin nombre.

Lejos del ruido que poco dice me olvido de