Ya en Septiembre un clásico de los españolitos de cierta edad es la determinación de que esta vez sí vamos a ponernos serios y aprender inglés. Voluntad que ya a mediados de Octubre es olvidada e incorporada a nuestra carpeta de pendientes.
Uno cree que las jóvenes generaciones tienen ya más que incorporado a su bagaje formativo un conocimiento de tal lengua pero mi decepción ha sido evidente cuando en las cuentas publicadas del viaje de la excelentísima ministra Montero con sus íntimas colaboradoras, se describe en su detallado desglose , un gasto de 3800 euros en traductores.
Decepción sobre todo considerando como la dama declaró al ser nombrada ministra como tuvo que renunciar a una beca en Harvard para aceptar el cargo y hacer frente al heteropatriarcado que nos impide ser uno-una-une. No se porque pero me recuerda el dicho del mentiroso y el cojo, sea este de Harvard o Móstoles.
Sin embargo más interés tenga en conocer la naturaleza del gasto de 19 euros en «protocolo». Quizás la compra de un diccionario español-ingles ?
Sea como fuere, seamos fuertes Doña Irene y really, let’s go to learn English.









