Quizás a un chino o a uno de Santutxu..pero no a Zuri.

Leo en un artículo como no somos capaces de engañar a nuestra mascota canina y confirmo por mi experiencia.

Por mucho que envuelva en madalena, bollo de leche o chocolate- delicias para el, que aporto a su distinguido paladar cuando mi mujer no me ve- cualquiera de las cápsulas, soluciones o comprimidos que el veterinario se empeña en aportarle, siempre las rechaza por muy insípida o inodora que sea la botica o bien si me dirijo en términos cálidos al mismo explicando que volveré en un rato a casa, sigue mirándome lánguido dando a entender mi mentira.

Extraordinaria capacidad de discernir verdad o engaño fruto de experiencia y sentido común. Cualidades muy poco trabajadas en nuestra sociedad cuando nos forman y deforman hasta hacer que veamos en cada hombre un posible maltratador o en la mujer un objeto o bien en cada migrante un peligroso delincuente o el hermano que no conocimos, temer por un catarro una amenazante enfermedad infecciosa, hasta hacernos pensar en la bondad redentora de cualquier persona – afín a lo que creemos – que se postula en unas elecciones o su carácter interesado y repulsivo sino participa de unas u otras siglas.

Engañar o ser engañado. No dándome de íntegro y cabal, prefiero la seducción que no resulta sino de mostrar con intención solo una parte de la verdad como zanahoria irresistible.

Día 5. De Aranda y pasando por Peñaranda, Monasterio de la Vid, bodega Portia, Lerma ..y finalmente, el hogar, siempre el hogar.

Sorprende encontrar una plaza tan bella como la de Peñaranda o la riqueza del monasterio en la Vid o la arquitectura práctica de Norman Foster en Portia.

Es en Portia mientras escucho la voz con acento british de la bella joven que nos atiende y explica la elaboración de sus diferentes vinos , cuando me doy cuenta de la similitud entre su crianza y la que constituye la nuestra.

El resultado final de un vino puede ser como un crianza, un reserva o los excepcionales y todo depende de la cepa y su calidad y antigüedad, de lo climático, de la crianza en cubas de metal o en roble o más en roble francés y…tantas cosas. Cada uno en su vida termina por dar un vino u otro en una mezcla de azar, educación o trabajo. Disfrutemos la copa.

Al final, el hogar donde no me espera Penélope tejiendo en la rueca pues lo mejor de un viaje es hacerlo con quiénes amas y compartir con ellos la sorpresa que es la vida.

Día 4. De Segovia a Aranda del Duero con parada en Pedraza y el jardín de la señora.

Al intenso frío del aire de la sierra solo cabe engañar con buenas prendas de abrigo, una buena copa de vino y la lumbre de una chimenea. Faltando todo esto, el recurso que queda debió ser el mismo que encontró el General Balmaseda en este jardín de la señora.

El guerrero carlista que asolaba la comarca, prometió entrar a sangre y fuego en Sepúlveda. Antes de tan inoportuno pronóstico, una dama que conoció al general de joven, mando recado y parlamento para con el. Cuentan que tras el mismo en el jardín, el tal general no cumplió su promesa de guerra y Sepúlveda no fue tomada.

Cabe imaginar lo que convenció al general o bien pudiera ser que no. Solo puedo pensar lo que mi simple mente de hombre me permite y si debiera ahora frente al lechal que me apresto a comer, elegir entre lo que uno imagina y este delicioso premio de la tierra, no sabría que elegir si es que de algún modo no pudiera prestar delicioso gusto a ambos.

Día 3. De Olmedo a Segovia con un hasta pronto que duele.

Desde el ediculo o templete de la Iglesia de la Vera Cruz y sentado en la planta donde a todas luces por la proximidad al Alcázar donde residía el tesoro de Castilla, los interesados templarios se reunían; me imagino a los nuevos templarios con menos glamour pero también con más poder, reunidos hoy como fondos de inversión, conocidos magnates o hereditarias familias y todos ellos tejiendo su interés con apariencia filantrópica. Nada cambia.

Se me van diluyendo tan oscuros pensamientos frente al asador de Cándido, pretérito anterior a Máster chef, cocina desestructurada o culto a las estrellas Michelin. De crío me fascinaba ese extraño ritual de cortar al magnífico cochinillo con un plato y sobre todo estampar en golpe anárquico , el mismo contra el suelo. Supongo que esa extrañeza personal pudiera deberse a que en casa las escaramuzas de pareja nunca llegaban a tanto. Benditos padres.

Con todo y pese a la belleza desbordada de la ciudad, el día acaba algo triste cuando decimos adiós a Nata que regresa a Madrid. La noche fría hiela el corazón de un padre.

Día 2. De Coca a Cuéllar e Iscar. Zuri, leal pero a su bola..

Te levantas con el regalo de una hora más de sueño sin la urgencia del reloj dado el cambio horario y sales con tu café al porche para que la sombra blanca de Zuri, siempre al tanto de tus idas y venidas como amante celoso te siga y de improvisto salga a los jardines sin volver atrás y pasado el tiempo y todavía en pijama uno deba calzarse botas ya temiendo que no sepa regresar, cuando alegre e indiferente vuelve a mi.

Comienza así el día que discurre entre castillos como el de Coca cuyos ciudadanos según la toponimia no son cocoinomanos sino couquenses. Tras ello y con un carácter diferente, hemos visto otros castillos y todos ellos con un carácter diferente y distintivo, poco tienen que ver la aguerrida torre de Iscar con la soberbia impostada del castillo de los Fonseca en Coca.

Me gustan los castillos. Se que hoy en día, los puentes y su simbología tienen una mayor popularidad por lo que de unión y comunicación significan. Yo me quedo con los castillos y lo que representan. Protección y salvaguarda de derechos, libertades y la seguridad y conservación de lo propio y recordar que cada uno contaba con su puente levadizo que permitía el paso al amigo y se alzaba sino fuera así .

Hagamos fuete los castillos que guardan nuestras ilusiones, esperanzas, conquistas sociales o individuales. Fuera no todo está bien.

Día 1. De Getxo a Olmedo pasando por Valladolid y sin olvidar Medina del Campo.

Encontrarte con la pequeña en Valladolid es recuperar la alegría que está transmite de forma natural y la mejor forma de celebrarlo es con la excelente tortilla casera bien regada con un verdejo de la tierra en uno de sus numerosos bares de tapeo que tanta fama van otorgando a la ciudad. Gloria sencilla pero no baladí en una ciudad tan ligada a la historia.

Salimos pues bien pertrechados en espíritu y estómago en camino de la villa de las tres sietes pues Olmedo presume de ser villa de siete plazas , siete iglesias y las siete glorias de la repostería que uno puede encontrar en la Frías, entrañable comercio donde unos buñuelos pueden convertirse en una tentación en la que caer con absolución siempre añadida .

Tras progresar nuestra curiosidad viajera hacia el imponente castillo de Mota y una cena nada ligera en la bella Plaza Mayor de Medina, regresamos a nuestra morada y ya en ella y frente a la chimenea donde arden en mágica danza las leñas , reflexionamos entre Zuri y yo sobre la conveniencia de pecar una vez más con alguno de los buñuelos aún salvados a nuestra gula.

Por mis muertos.

No me gusta Halloween. Lo encuentro disparatado pues blandir el te asusto sino me das golosinas se parece mucho a lo que hacen los gobiernos con nuestros impuestos y estos no necesitan maquillarse la cara o vestir sábanas fantasmales pues ya las llevan de serie. Cuando alguna de esas pandas de niños hace sonar el timbre, antes de abrir, mantengo sin luz el hall y me pongo la careta de majara perdido que tanto me recuerda a la de mi amigo A. tras el tercer gin-tonic, al mismo tiempo que recibo al encantador grupo, iluminó mi cara con una linterna.Fabuloso cuando salen corriendo escaleras abajo como alma en pena.

Sin embargo, me gusta celebrar como en México estás fiestas.Calaveras, adornos florales, buen tequila y a ser posible en el propio cementerio junto a los queridos o no familiares a los que pilló la puñetera Parca. Todos formaremos parte del siempre accesible club de los ausentes y así, prefiero si alguien me recuerda, que esto sea para compartir y al menos en espíritu, de la fiesta de los míos todavía en esta vida.

No celebrando ausencias, sino la vida y el recuerdo de la vida de nuestros muertos.

Cry Macho.

Me ha venido a la cabeza mientras me faltaba el aire subiendo los más de doscientos escalones para ascender desde la playa.

Barrika con este baja bajamar que deja descubierto sus rocas alineadas contra el mar, es uno de los arenales que te hacen sentirte en paisajes primarios de tiempos donde todo esperaba ser nombrado y entonces realmente existir.

Puede ser mi baja forma física fruto de las heridas en mi corazón o el abandono de los esfuerzos más allá de los tranquilos paseos con Zuri o casi seguro, de este devenir de años que de pronto se han hecho, también al nombrarlos, reales

Algo parece haber cambiado. No me reconozco en la ausencia de entusiasmo por banalidades que tanto me entretenían aún por algún momento, no recuerdo cómo ahora, un tiempo tan largo de descreimiento sin fe en lo justo o lo necesario. Sentirse invisible ante las mujeres que me interesan y que siguen, a mi pesar, siendo tantas.

Ya no veo la vejez como algo que no me corresponde sino como un espejo que cada mañana me sorprende con nuevas arrugas, flojera de brazos y bolsas en los párpados.

Entender la propia vejez es un reto. Asisto a tantos viejos y al mirar en ellos encuentro todo y nada de lo que necesito, pues somos tan diversos y a la vez tan próximos e iguales.

Me viene pues a mí pensamiento, la última película de Clint Eastwood, aunque no tenga de inmediato previsto acudir al cine pues dependo de la caprichosa agenda de una mujer que pasa de ser esposa a madre rigurosa frente a mis caprichos o tierna cuando me muestro temeroso.

Los 91 años del director y actor reflejados al parecer, en un film para reconciliarse con la vejez no ya como el trágico final de cada uno y más con la Paz serena de saber que lo necesario y nuestro perdón está en la mano sencilla que una niña que toma la arrugada piel llena de manchas de un viejo.

Getxo vive!!

Ya van a ser cinco meses que sufrí o más justo sería decir, cultive un infarto que a punto estuvo de hacerme pasar la puerta hacia el olvido.

Tras esto, por lógica surgió el balance sobre aquello que pudiera ser importante o no en esta nueva oportunidad.

Desde un principio valore como erróneo continuar realizando una actividad política cuyo único fruto había sido el conocer a un grupo de personas a las que sin rubor puedo llamar amigos. En contraposición estaba el mucho trabajo realizado, algún disgusto, no poco dinero empleado y esporádicamente tener que aguantar a algún cretino emplearse en intentar desacreditar me a mi o nuestro grupo, empleando como insulto ser de derechas, de izquierdas, constitucionalistas o nacionalistas , de querer llevarnos lo ajeno y lindezas similares sin venir a cuento que querian descubrir la verdad que había entre nosotros, como una revelación con la que satisfacer su ansia de clasificar al que consideraban como , no ya rival, sino enemigo.

Ante esto, mi predisposición naturalmente fue la de engrosar el mayoritario partido del » que me dejen en Paz » y está era mi actitud durante el mes y miedo de convalecencia que viví entre el miedo y el cariño de mi familia.

Sordo, mudo y ciego ante el entorno que no fueran mis señales de Salud, mi Zuri o los largos paseos con Ana. Todo lo demás me sobraba.

El daño a mi fortaleza fue silencioso pero tozudo. Seguían llegando a mi casa, los panfletos del Getxo Berri con la carga de auto bombo y venta de los no pocos disparates procedentes de la Avenida de Algorta, los vídeos de una representante de nuestro pueblo leídos con un tono funcionarial y sin ilusión. Paseaba por los barrios y me sorprendía el descuido en aceras o jardines, los bancos dañados, las huellas de todas las fiestas. Desanimaba a mi Zuri de adentrarse en la rivera del Gobela cubierta de vegetación invasora. Proponía a Ana acudir a algún espectáculo en el Muxica Berri y no encontrábamos interesarnos por nada de lo ofertado. Me cabrea el ver casas notables, chalets o baserris que nos habian acompañado en los recuerdos de años ser fruto de grúas y escavadoras . Contemplar comercios de solera con las persianas cerradas, las quejas de una señora haciendo cola para entrar en una mal dada caja de ahorros y contando a una amiga cómo su nieto habla sido golpeado por una banda. El regreso de esos barcos con turistas que nos ignoran y que tanto contaminan nuestros arenales .

Pero lo que realmente termino por derrumbar los muros de indiferencia creados para mí , fueron la noticia de los 108 millones de Euros, dieciocho mil millones de pesetas del presupuesto anual para Getxo.

Lo que me rodeaba podía justificar el buen empleo de esa cantidad?

No soy, ni somos ingenuos, la inmensa mayoría de las personas a las que nos dirigimos practican la misma comodidad que me propuse. Unos por la terquedad de mantenerse fiel a un partido sin cuestionar retirar su confianza, no pocos por verse beneficiados por las decisiones arbitrarias de quién nos dirige , otros se aferran a alternativas que un día después de las elecciones no dudan desde la derecha o la izquierda o el abertzalismo, en ponerse a disposición del Poder para apuntar su triste continuidad por unas migajas de su programa en el mejor de los casos y las más , por un trozo de moqueta, sueldo y figuración.

Los que desearían una manera de gobernarse en transparencia y contando con la necesaria opinión de todos. Aquellos que creen que el dinero de todos exige un escrupuloso control y correspondencia con el bien común. Quienes creen en una sociedad en las que el ciudadano este realmente comprometido. Todos ellos se han visto defraudados cuando aquellos grupos a los que añadieron ilusión y apoyo, terminan por entrar en los mismos defectos que criticaban.

Porque creer en nuevas alternativas? Precisamente la clave esta en no creer tanto en las personas, como si estás estuvieran desprovistas de las debilidades que a todos nos son comunes.

Los proyectos que sinceramente se presentan como reformistas deben incorporar tanto interna como en las instituciones, los recursos, cambios y herramientas que ante pongan la comunicación crítica entre representantes y representados y los mecanismos participativos regulares para que la opinión de todos sea escuchada y tomada como eje de la actividad política. Esto es lo que aportamos y que justifica nuestro ofrecimiento a Getxo.

Getxo vive!

No puedo buscar el par.

A las 8 en punto. Ni un segundo de más para aparcar el trabajo con la sensación de poder haber hecho más y la esperanza de poder haber hecho mucho menos. Resistir sino se puede disfrutar.

La continuación de un paseo con Zuri cruzándose por delante de tus pasos quizá buscando que tropieces o solo impulsado por su ansia de olerlo todo, mientras escuchas a tu pareja todo lo que debemos hacer este otoño e invierno que se asoma entre las nubes que van entrando por el Abra. Cosas que con la bondad de Dios, volveré a escuchar al final del próximo verano.

Salvado de una intoxicación cuando refugiados en el Puerto del previsible chaparrón, me señala como poco saludables los pinchos morunos y claramente peligroso y pasado el pincho de tortilla que he empezado a comer.

Así terminado el viernes y con un sábado con lluvia se van descartando los planes. No habrá excursión, no estrenaremos la tabla de pádel surf hasta que las niñas vuelvan a casa y así, aprovecho para escapar al golf.

Aprendo mucho de mi mismo jugando solo. Siempre mi primer golpe es defectuoso o corto, los intermedios pueden ser brillantes pero el juego en el Green siempre me penaliza por mí falta de intentar solo hacer el par y no limitar mi ambición de un birdie.

Eso me lleva a pensar en que el día 3 de Octubre presentaré nuestro programa municipal, con el único candidato al que puedo respetar, yo mismo.

Sería más fácil presentar un programa que regalará los oídos a quien se dirige pero me resulta imposible. No se jugar al par, solo respondo por lo que considero justo, beneficioso o necesario. Ese es mi hándicap.