
Desde los salones del Ritz se puede asomado a sus amplios ventanales , gozar de esta plaza que por un tiempo lo fue de las Picas.
Picas cuyo extremo lucían las cabezas de la aristocracia tras experimentar la excelencia del doctor Guillotine . Uno puede imaginar a los espectadores aplaudiendo , riendo y celebrando tal y espectáculo.
Si uno deja el celebrado silencio de los salones del Ritz y se asoma a las redes sociales encuentra el mismo suceso , ya en este caso con picas que portan cabezas ilustres o deslustradas , allí un Echenique con simpática barba, una Ayuso de rizos Goyescos, un perfecto gran hermano Sánchez , una Cayetana de cuello largo..
La barra libre de Tweeter, face..y los demonios que se alimentan de carnaza creada en equipos bien pagados y eficaces , creando un clima de insana lucha , no de las ideas , sino de la anécdota y contra la persona .
La contemplación pausada , equidistante o razonada es imposible entre tanto mensaje agresivo de unos, otros y otros .
Jope , uno siente la necesidad de desvincular su ánimo de tanta pólvora en gestos, insultos y ridícula inquina.